Juan Guilera pertenece a esa generación de artistas que creció entre dos mundos: el de la televisión tradicional y el de una audiencia que cambió la forma de mirar historias. En Argentina, es conocido por su participación en producciones exitosas como Patito Feo, Niní, Millenials o Rebelde Way. A sus 20 años ya era muy famoso en el país y pensó que había alcanzado el máximo éxito, sin saber que lo mejor estaba por llegar, no antes sin superar las pruebas que le tenía la vida. La difícil decisión de trabajar lejos de los focos por falta de trabajo, la pérdida de un ser querido, decepciones propias del devenir de la vida… El mundo se ha puesto del revés para Juan Guilera muchas veces, pero hoy mira la vida desde la abundancia, el éxito y el ‘vamos por más’.
La pandemia del COVID-19 marcó al mundo entero, la vida de Juan Guilera incluida. Ante una feroz incertidumbre laboral, decidió dejar Argentine y buscar nuevos horizontes en Colombie, donde logró no solo un lugar, sino consolidarse como uno de los actores más relevantes de la televisión en series tan exitosas como Romina Poderosa, Rojo Carmesí y Nuevo rico, nuevo pobre. Hoy sus redes sociales alcanzan casi el millón de seguidores, con mensajes de fans que escriben desde Europa y Latinoamérica.
En una entrevista exclusiva con Magazine TRN, hace un repaso por la carrera que lo ha llevado por el mundo y gracias a la que está dispuesto a seguir abriéndose camino hacia donde le lleve la vida. Sin planes y con la misma ilusión del primer día, se entrega al presente, demostrando que su historia todavía tiene muchos capítulos por escribir.
TRN Magazine: Arrancaste muy joven con proyectos súper masivos como “Rebelde Way” y “Patito Feo”. ¿Cómo recordás esos años? ¿Qué crees que todavía conservás de ese Juan que daba sus primeros pasos y qué crees que ya nunca volverá?
Juan Guilera: Siento la misma alegría y entrega en cada trabajo que ese Juan que actuaba con 17 años. Siento la misma ilusión cuando empiezo cada proyecto, de ser parte de este hermoso arte de contar historias, que casi que reúne a todas las artes. Ser parte de eso me parece alucinante porque para mí son muy importantes las películas y las obras de teatro. En general, todo lo que te puede aportar la ficción, aparte de entretener.
Creo que todavía conservo intacta la pasión, las ganas de crecer, de aprender y de contar historias.
Y algo que nunca va a volver… Son las inseguridades que ahora no tengo, que tienen que ver sobre todo con el oficio, cosas muy técnicas y particulares que solo se pueden aprender con la experiencia. Ya no van a volver esas inseguridades y esos miedos porque obviamente hay un camino recorrido.
Creo que todavía conservo intacta la pasión, las ganas de crecer, de aprender y de contar historias.
Si hoy pudieras sentarte con ese Juan que recién empezaba y soñaba con triunfar, ¿qué advertencia o consejo le darías?
No sé si me atrevería a influir en su destino porque realmente creo que es imposible vivir una vida sin esas cosas que catalogamos como ‘malas’ o ‘negativas’ porque nada es malo y negativo. Todo sucede y de todo se aprende. Cada uno está en la vida en el momento que tiene que estar. A uno le pasan las cosas que le pasan para aprender y evolucionar.
No sé si me animaría a darle un consejo. Primero, si me animo es porque soy yo. A otra persona jamás, no me podría meter en el proceso de nadie. Y en el mío, no sé. No sé si me podría aconsejar algo. Creo que me daría miedo el efecto mariposa, alterar demasiado las cosas.
En un momento de tu carrera decidiste probar suerte en Colombia, ¿por qué específicamente ese país?
Te sitúo. Pandemia, soledad (mitigada gracias a Dios por mi gata), mucho tiempo sin trabajar, mucho tiempo solo y ver que la economía del país se iba deteriorando muy rápidamente. La industria de la actuación fue una de las más que sufrió. Justo en ese momento empezó a utilizarse Zoom y surgió el boom de los castings por internet.
Hice un casting por Zoom antes de que se dictamine la pandemia prohibitiva y me eligieron. Le llegó a mi agencia. Llámale destino. Cuando se abrieron las puertas de todos los aeropuertos, volé para Colombia, me conseguí un manager allá y cuando volví a Buenos Aires sentí que ya había dado un primer paso, que se me habían abierto las fronteras, también de la cabeza.
Además, tengo un gran amigo en México, así que me dije ‘voy a trazar un plan’, voy a abrir puertas internacionalmente, a expandir mi carrera. Lo que se me ocurrió fue Colombia y México porque son dos pueblos muy grandes de la industria audiovisual. España me parece más difícil por el tema de los papeles, lo que no quiere decir que no lo vaya a intentar más adelante. Miami lo mismo.
Así que dije: ‘vamos a empezar por Colombia y México’. El objetivo era conseguir un manager gracias a la experiencia que tenía porque a través del manager empiezan las oportunidades de trabajo. La verdad es que a veces se trata de dar un primer paso, sin saber muy bien hacia dónde vas. Eso es algo que también te enseña esta carrera.
A veces se trata de dar un primer paso, sin saber muy bien hacia dónde vas
Pareces haber encontrado un sitio valioso y consolidado en Colombia con una lista interesante de proyectos, como “Romina Poderosa”, “Rojo Carmesí” y “Nuevo rico, nuevo pobre”. ¿Qué encontraste en Colombia que Argentina quizás ‘no supo darte’?
No considero que Argentina no haya sabido darme algo, por lo que no sabría cómo responder. Sí te podría decir que acá me han dado quizás personajes un poco más luminosos. No son ni mejores ni peores, solo distintos.
¿Te han ofrecido volver a trabajar en una producción argentina desde que te marchaste a Colombia? ¿Lo aceptarías?
Me ofrecieron hacer una obra de teatro en Argentina, no recuerdo el nombre, pero yo ya estaba grabando una telenovela acá. Esto es lo único hasta hace poco que hice una publicidad/ficción.
Está un poco parada la industria en Argentina, me duele un montón. Obviamente aceptaría. No hay nada que yo quiera más que volver a trabajar en Argentina, aunque soy muy feliz trabajando en el exterior. No sé si alguna vez voy a volver a Argentina. He aprendido a vivir con muchos ‘nosés’ y pocas cosas planeadas.
Tengo un anhelo y una nostalgia muy difíciles de explicar a alguien que no se fue del país. Extraño mucho a mi gente, todos los vínculos que te puedas imaginar y a mi ciudad, Buenos Aires.
Tengo un anhelo y una nostalgia muy difíciles de explicar
¿Hay alguna serie argentina actual de la que te gustaría formar parte? Por ejemplo, “En el barro”, “El Encargado” o “El Eternauta”.
En las tres series que nombraste me hubiera encantado participar. Absolutamente. Sí, sí y sí.
¿Te planteás la posibilidad de instalarte o irte temporalmente a otro país para explorar nuevas producciones?
En este momento de mi vida no tengo un ancla y lo que persigo es este sueño de ser un artista y poder vivir de esto, así que hacia donde sea. Más que un ancla, lo que hay acá es un velero con una vela ahí flameando.
La industria está llena de comparaciones, especulaciones y cosificaciones. ¿Cómo haces para que el ‘ruido’ externo no te afecte al momento de tomar decisiones o incluso autodenominarte?
Para el ruido externo, la verdad es que suelo tener un perfil muy bajo. Es algo que fui cultivando por supervivencia, porque uno a veces se siente un poco expuesto, vulnerable y amenazado. Son muchos años de carrera en los que fui aprendiendo a cuidarme un poquito, a no meterte y a no dar peleas que no quiero dar.
La verdad es que yo no me denomino de ninguna manera porque me parece que eso sería cerrarme puertas de transformación. Sí soy muy introspectivo, sé dónde estoy. Todo el tiempo trato de evolucionar y crecer con todo, pero viste que cuando vos no juzgás tanto al resto tampoco te juzgás tanto a vos mismo ni permitís que un juicio así te pueda afectar tanto.
Cuando se apagan las cámaras y desaparece el personaje, ¿quién es realmente Juan Guilera?
Juan Guilera es una persona a la que le gusta mucho hablar de astrología, hacer deportes, ir al teatro, ir al cine, ver series, escribir, aprender siempre algo, como aprender a tocar la guitarra… Me gusta pintar. Soy una persona muy sensible que necesito permanentemente crear algo con todo lo que siento.
Y también hay otro Juan, que es el Juan espiritual, que a través de la astrología y del arte del tiro con arco voy construyendo algo que creo yo que es un puente eterno de conciencia de que somos más que esto, que nunca nacimos, que nunca nos vamos a morir. También hay un poco de ese Juan.
Hoy conquistaste Argentina, Colombia y plataformas internacionales. Qué se viene ahora en tu carrera.
Varios proyectos. Algunos están en edición, otros por estrenar, en Colombia y en Argentina. En Argentina, es una serie vertical, una ficción, una publicidad, todo mezcladito para una fragancia. Me dirigió Agustina Navarro, junto con Gimena Accardi. Juntas hicieron TILF y este proyecto sigue la misma estética. Fue hermoso. No sé cuándo se estrenará, pero creo que en algunos meses.
También llega una novela a Caracol. Ya se terminó de rodar, pero se va a estrenar el año que viene. Y este año, en un par de meses, en agosto, voy a empezar a trabajar en una novela que se empieza a grabar pronto en Colombia. Entraré ya en la mitad de la historia. No puedo adelantar nada del personaje, pero entra para desequilibrar.
Qué sueño o sueños te quedan por cumplir. Puede ser de la actuación o en otros ámbitos, como algo personal que desees compartir o incluso alguna profesión que te gustaría explorar.
Entre mis sueños por cumplir, siempre va a estar la música. La verdad es que la pintura también, pero ya lo hago. No le he dado todavía una plataforma profesional muy grande, pero es un hobby que me acompaña desde que soy muy chiquito. Y sinceramente tiene que ver con la música, con encontrar un poco más de tiempo y disciplina para entrenar la voz y el instrumento y la guitarra, así que bueno, todavía soy joven.
Yo creo que nunca deberíamos dejar de aprender, eso nos mantiene jóvenes eternamente. Creo que hay algo que no está tan bien en la educación inicial, universal. Creo que tocar un instrumento de música debería ser algo tan obligatorio como las matemáticas porque yo soy artista y tuve que hacer funciones para entrar a la UBA y tuve que entender que aprender a pensar y a usar la lógica me iba a servir para la vida. Pero para eso no solo sirven las matemáticas, la música también.
No estoy hablando de que todos tengan que ser artistas. Pero el humano antes de hablar, canta y antes de caminar, baila. Entonces hay algo muy importante en la música, que también desarrolla la mente y nos puede ayudar a pensar. Desarrolla una conexión con el inconsciente. Cuando uno aprende una técnica y ya no piensa en la técnica, uno puede observar cómo su cuerpo hace algo solo sin que él esté interviniendo y esa es la magia del arte.
Nuestro más sincero agradecimiento a la Agencia Farrell, que nos facilitó el material y contacto necesario para llevar adelante esta maravillosa entrevista.










