Lorena Meritano, sin filtros: “Nunca me ha dado vergüenza mostrarme como soy”

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Con una carrera que se extiende por más de tres décadas, la actriz argentina Lorena Meritano se ha convertido en una de las actrices argentinas con mayor proyección internacional. Fue criada en Concordia y siendo muy joven se convirtió en Miss Pinamar. Dio unos primeros pasos como modelo que le hicieron darse cuenta de que no era lo suyo, pero sí los flashes et le glamour… Aunque esa etapa de su vida fue amarga, después vendrían oportunidades jugosas que la llevarían a ser lo que es hoy: una estrella internacionalmente conocida que lleva la bandera argentina a lo más alto. 

Su talento la coronó como actriz de ficciones que marcaron generaciones en la televisión latinoamericana, participando en producciones como Pasión de GavilanesPrisionera de amor, Muñeca Brava, La mujer de mi vida y muchas otras que forman parte de su extensa trayectoria. La interpretación, la sensibilidad y la entrega fueron siempre protagonistas. 

Además de su trabajo frente a las cámaras, Lorena también ha desarrollado su faceta como conductora y comunicadora, demostrando una capacidad natural para conectar con el público desde diferentes formatos. Su carrera refleja una artista multifacética, con una presencia que trascendió la pantalla y se mantiene vigente gracias a su talento, profesionalismo y autenticidad

Pero la historia de Lorena va mucho más allá de los escenarios. Su vida también está atravesada por la resiliencia, la transformación personal y una mirada profunda sobre las experiencias que la marcaron. Tras enfrentar grandes desafíos, convirtió su propia historia en una fuente de inspiración para muchas personas, combinando su faceta artística con una voz cada vez más cercana, auténtica y comprometida. Rupturas, cambios profundos y la superación de un cáncer de mama se convirtieron en parte de una historia de resiliencia que ella misma decidió compartir con honestidad.  

En una entrevista exclusiva con TRN Magazine, Lorena Meritano ha hecho un repaso por su agitada vida y ha respondido con honestidad a algunas de las preguntas más sinceras de su recorrido. Como nunca la viste, la actriz reflexiona, analiza y evalúa cómo ha sido su vida, desde el punto de vista profesional, pero también íntimo. 

Tu carrera como actriz y presentadora es icónica, pero antes de ese nivel de exposición eras una joven Miss Pinamar. ¿Sentís que tu etapa como modelo fue una preparación silenciosa para la actriz que vendría después? ¿Qué herramientas de esa época todavía viven en vos? 

No, realmente mi carrera en el mundo artístico, que en realidad me parece mucho decirle artístico, porque para mí artistas eran Van Gogh, Dalí, Beethoven, Mozart… Yo soy una trabajadora del celuloide, pero sí, soy una actriz, presentadora, comunicadora. Me empecé a formar desde muy pequeña. A los 4 años, comencé clases de danza y aprendí a recitar poesía.  

A la par que iba a la escuela pública laica y mixta, de la cual soy profundamente defensora, por las tardes iba a una escuela donde nos daban clases de teatro, cerámica, danza clásica… Además, iba a danza española y a danza jazz.  

Yo en realidad me empecé a preparar porque mis padres vieron en mí ciertas aptitudes y necesidades de expresión. Lo del modelaje fue algo muy puntual. Me hicieron unas fotos, me llevaron a Buenos Aires, hice portadas y desfiles, campañas en Italia… Pero en Miss Pinamar me inscribieron. Fue un juego para mí. No me preparó en lo absoluto.  

Desfilaba desde pequeña en la escuela, en los desfiles de Concordia, era un juego inicialmente y me entusiasmó la propuesta de ser modelo profesional, pero fue realmente horrible. Aunque tuve momentos lindos, amo hacer fotos porque es como hacer personajes y conocí gente hermosa que son amigas y amigos hasta el día de hoy. Pero no me gustó. 

Lo padecí mucho. No estaba preparada ni física ni psicológica ni emocionalmente para estar lejos de mi familia como estuve. Estaba sola en la capital. Me daba mucha ansiedad, entonces comía mucho y engordaba. Me tuve que poner a trabajar como vendedora en una tienda de ropa y muchos otros trabajos que hacía para subsistir.  

Vivía primero con mis tutores y luego con tres chicas de Concordia. Vivimos tres estudiantes y yo y compartíamos y luego sola. No puedo decir que fui una modelo extraordinaria porque tuve muchos problemas con la comida, comía de más por la ansiedad, engordaba. Fue una etapa que me hizo sufrir un montón. En un momento, mi padre y mi madre me fueron a buscar y volví a Concordia. 

No era la misma Lorena de antes. Obviamente tenía muchas más herramientas que, pero era mucho más lo que había sufrido a nivel emocional, psicológico, espiritual y físico que lo que capitalicé. Cuando llegué a Concordia que retomé la escuela para terminar el colegio secundario fue muy lindo. Con un cineasta de Concordia nos inventamos un programa de televisión que se llamaba La revista concordiense

Yo era la presentadora. Era algo bastante casero, hecho en Concordia, pero hacía entrevistas, hacíamos los copetes de presentación en la casa de él, firmamos dos cortos cinematográficos con un gran maestro, el señor Mignoni, en el teatro de Concordia. Él quería grabar una telenovela y llegamos a grabar muchísimas escenas de la que sería la primera telenovela hecha en Concordia, que eso lamentablemente quedó inconcluso porque ahí leo las noticias en el cable de Concordia, junto unos dólares y compro un pasaje a México. Y eso me cambió la vida. 

En México me sentí muy abrazada. Vivía con dos chicos argentinos, que compartíamos. Andaba mucho en metro, en bus. Trabajé muchos años de Edecán (promotora) en las carreras, después ingresé gracias a Dios en Televisa y fui becada para estudiar tres años teatro, dicción, vocalización con los mejores maestros, con el señor Sergio Giménez y la señora Adriana Barraza, conocida internacionalmente. 

Después de tantos personajes y tantas vidas interpretadas, ¿qué parte de vos sentís que el público todavía no conoce? 

La gente no me conoce. Me escriben mucho por redes sociales y saben que me gusta el fútbol, que soy familiera, que soy una mujer muy auténtica, que con el tiempo he evolucionado, que soy sensible, sencilla, honesta, noble… En Colombia me llaman mucho guerrera, que yo no estoy de acuerdo con ese rótulo. Porque la guerra trae destrucción y yo lo que hice fue preguntarle al cáncer ‘para qué a mí’ y no ‘por qué a mí’. Pero la gente no me conoce. 

Siento que la gente tiene una visión de mí a través de los personajes que es realmente lo opuesto a la verdadera Lorena. Yo siento muchas veces, por lo que me escriben y lo que me dicen, que se quedan mucho por lo que marcaron ciertos personajes en Colombia, en Perú, en México, en Estados Unidos, en Argentina… Realmente la gente que me conoce es mi familia y mis pocos amigos en México, en Colombia y en Argentina, de los de antes, de los de siempre. 

Las redes, las series, las novelas y las películas distorsionan la realidad. Hay mucha gente que se queda pegada al personaje y no a la Lorena real. Tal vez por mi proceso contra el cáncer aprendieron a ver más allá de un personaje. Me mostré tal cual, con mis dolores, con mi calva, con mis mutilaciones, con el sufrimiento de haber perdido una pareja en ese momento, con mi escasez… 

Nunca me he dado vergüenza mostrarme como soy, pero a nivel general creo que la gente piensa que uno viaja en primera y come sushi y toma champán todo el tiempo. Y la realidad no es esa. He pasado etapas de mucha escasez, de mucha angustia, de mucha ansiedad, etapas de bonanza, etapas de felicidad, pero cuando mejor me siento es cuando estoy con mi familia, en casa y sin maquillaje, descalza, con los pies en la tierra y con mi perro, la perra de mi hermano, el gatito de mi mamá, mis sobrinas o cuando estoy viajando y disfrutando de la naturaleza. 

Siento que hay poca gente que sí me conoce, pero existe una distorsión de lo que uno es realmente y cómo vive el día a día. 

Viviste entre distintos países y culturas. ¿Qué lugar sentís que ese “hogar dulce hogar”? No te juzgamos si no dices Argentina… ¡No hay una respuesta correcta! 

Me gusta mucho estar en casa, en Argentina. Hace muchos años adopté la Ciudad Autónoma de Buenos Aires como base de vida. Ahora lo vacié, lo dejé en Airbnb porque estoy trabajando entre Argentina y México estos últimos años. En 2022 trabajé en Argentina. Fui presentadora del ciclo televisivo Tarde de Chicas. En el año 2023 tomé la decisión de volver a México para hacerme los papeles otra vez porque siento que es un centro muy importante a nivel artístico y a nivel actoral. Ese mismo año estuve grabando en Argentina La Voz Ausente, que está disponible en Disney+, una serie maravillosa, un thriller psicológico. Estuvimos nominados como a 5 Martín Fierros. 

En 2024 filmé en Argentina la serie Playback, que es una serie que se acaba de estrenar en Disney+ para niños y preadolescentes. Interpreto a una mexicana, es un proyecto hermoso. Ese año me fui a México a grabar Amor Amargo, luego regresé a casa.  

En el año 2025, volví para renovar los papeles, hice un casting y regresé a hacer una novela en Televisa con José Alberto Castro, Los hilos del pasado. Apenas terminé la novela volví a casa, a Argentina. Pero no es por el país en sí, es por donde está mi familia. Mi madre ahora vive en Buenos Aires, con su gatita.  

Mis hermanos, Javier y Renato, con sus esposas y sus hijos, viven en Buenos Aires, amigas de toda la vida y una sobrina que vive en París.  

Yo soy feliz donde estoy. No soy de las personas que están en un país y extrañan otro. Aprendí a vivir, a agradecer y a disfrutar en el lugar donde estoy y con la gente con la que estoy porque definitivamente siento que el mundo es mi casa y que todos son mis hermanos.  

A mí los países, Perú, Colombia, México, Argentina, Miami, me han abrazado, me han dado la posibilidad de crecer profesionalmente y a nivel humano. Y cuando estoy de vacaciones y viajo por el mundo me siento en mi casa. Porque vivo en el aquí y el ahora. Disfruto el lugar en el que estoy.  

Otro lugar que me gusta mucho es Madrid. Es un lugar donde viví un año y pico. No me fue muy bien a nivel profesional porque no tenía contactos y no estaba preparada en ese momento, pero es una ciudad en la que me sentí en mi casa. Madrid es un lugar en el que en algún momento me gustaría instalarme y poder trabajar. Argentina ni qué hablar. También estoy enamorada de París, que es donde vive mi sobrina Sol. Quiero volver. Fui una vez sola cuando todavía no vivía mi sobrina allá y es de los lugares que más me gustaron. 

Y si pudiera elegir un lugar para trabajar 6 meses y 6 meses sería el mar. El mar Caribe o el mar Pacífico, bien calentito. En 10 años me veo pasando largas temporadas en el mar cálido. 

La actuación tiene mucho de mostrar emociones ajenas, pero también de desnudar las propias. ¿Qué aprendiste de vos misma gracias a tus personajes? 

La técnica de cada quien es muy especial en el mundo de la actuación. Yo utilizo mucho técnicas que voy tomando e incorporando. El año pasado tomé unos talleres muy interesantes con Tatiana Mabo, una maestra venezolana. El año antepasado también. En Colombia también. Voy incorporando constantemente nuevas técnicas. Tengo muchos deseos de aprender con el maestro Piernas, con el maestro Corazza… 

Lo que puede hacerte un personaje es ponerte enfrente de un espejo y enfrentarte con ciertas cosas, pero en general no tienen nada que ver con Lorena. Yo salgo del set, me quito el vestuario y el personaje se queda ahí, no me lo llevo puesto. Lo que me pasa es que me puedo llevar puesto el cansancio o la angustia. 

Obviamente en algunos momentos he recurrido a vivencias que me pueden sumar, pero mis personajes no hablan como Lorena, no caminan como Lorena, no piensan como Lorena y no viven como Lorena. Lo que yo hago es actuarlos, apegarme a un texto y adaptar mi cuerpo y mi cabello.  

Ningún personaje se parece a otro. Para eso tengo un coach y me preparo personajes con los directores, con los compañeros. Trabajo en equipo. Es muy lejano el personaje a mi vida real. Lo que hacen algunos personajes es dejarme satisfacciones o enseñanzas y sí te transforman de alguna manera, te atraviesan en lo que dura esa filmación. También te transforma el equipo, el guion y el director. Pero, reitero, yo me quito el vestuario y el personaje se queda ahí. 

La palabra resiliencia aparece mucho cuando se habla de tu historia. ¿Qué significado tiene para vos hoy, más allá de la etiqueta? 

Detesto las etiquetas. Con los años he aprendido a deconstruir y todos los días intento evolucionar. Trato de quitarme las etiquetas y mandatos que me colocó la familia, la sociedad, la profesión y yo misma desde la profunda ignorancia. La resiliencia tiene que ver con toda la historia de mi vida y de mis ancestros.  

La familia de mi madre desciende de judíos que salieron de Rusia. Mi abuelo escapaba de las guerras y del hambre. Eran seres humanos a los que no recibían en ningún lugar del mundo. Argentina les abrió las puertas y les brindó tierras para que trabajen. En el caso de la familia de mi padre, mi nono era italiano y mi bisabuela era española, de Salamanca. Mis ancestros están relacionados con el desplazamiento, con el exilio y lo traigo en los genes. 

He vivido una vida resiliente porque no vengo de una familia millonaria. He sido hija de un padre comerciante y una madre maestra en un país completamente inestable, como es Argentina. Había épocas en las que podíamos darnos unos gustitos y otras no. No éramos una familia que se iba de vacaciones a Miami ni yo tenía ropa importada ni muñecas ni Barbies.  

Gracias a Dios sí iba a una escuela laica y mixta en la que jugaba con los chicos del barrio. Nunca me faltó nada porque mis padres eran personas muy trabajadoras, pero no teníamos casa propia, vivíamos en la casa de mis abuelos. 

Y en lo personal elegí estudiar en México, en Perú y en Colombia. Son países que me abrieron las puertas para estudiar, trabajar y crecer. En el caso del cáncer me pregunté, como en muchos otros acontecimientos adversos de la vida, para qué a mí y no por qué a mí. Todos nos enfrentamos con acontecimientos difíciles, todos somos sobrevivientes y resilientes. Está en como uno lo encare. En ese para qué a mí uno se enfrenta con una gran cantidad de cambios que tiene que hacer. Yo elegí hacerlo a nivel alimentación, vínculos, terapia.  

Fue como el título de un libro Morir para ser yo. Hubo muchas Lorenas las que se tuvieron que morir. Hubo mucha confianza, mucha aceptación. Hay que transitar lo que el universo, Dios y la vida te están poniendo enfrente y salir de eso transformado, con más fe, paciencia, humildad y cambios.  

¿Qué cosas pequeñas de la vida cotidiana son las que hoy te hacen sentir plena? 

El Sol. Cuando hay un día de Sol le agradezco a Dios, me siento plena. También cuando puedo estar con Fidel. Fidel es mi apoyo emocional. Era el perro de mi mamá. En un momento, yo estaba en Colombia iniciando un proceso de embarazo in vitro, buscando director para una obra de teatro y me dio cáncer. Estaba con el plan de ser mamá y papá con mi pareja de ese momento y de repente me dio cáncer. 

Llegué a Buenos Aires enferma y mi mamá llegó de Concordia con su perrito Fidel y Fidel se apegó mucho a mí. Todo ese proceso de sufrimiento también tuvo sus bendiciones y sus aprendizajes. Fidel fue un ángel que Dios me dio en ese momento. Ahora cuando salgo a pasear con él, viajo o simplemente pasamos un rato juntos me siento plena. Hemos dado charlas en Colombia sobre Lorena sobreviviente, hemos ido a Miami, hemos ido a México, a Argentina… 

Todos los momentos que paso con él son hermosos. Los momentos en los que, no son muchos al año, puedo estar con toda mi familia reunida, disfruto plenamente. Disfruto también cosas cotidianas, como ir al mercado. Amo estar sin maquillaje, con el pelo atado, en zapatillas, comer cerca del mercado, hacer las compras y tener tiempo para mí. A mí me angustia mucho tener que correr. Disfruto mucho leer libros, ver una serie, sentarme a tomar mate sin apuro, encontrarme con amigos. 

Hoy elijo mucho cuáles son las mesas en las que me siento. Antes era de salir mucho y frecuentar muchos lugares y personas. Hoy elijo. Me gusta sentarme con gente con la que puedo ser yo, con las que podemos hablar de lo que realmente importa, de cómo nos sentimos, de cómo está nuestro corazón, de cómo está nuestra cabeza, de la realidad que estamos atravesando… No de la foto. 

Amo ir a museos, ir al cine, a conciertos, a la playa… De la cotidianeidad, ir a comprar la fruta y la verdura, ir el teatro, las charlas con mamá, desayunar con mis amigos… Las cosas realmente simples. 

Después de tantos años frente a cámaras, ¿cómo cambió tu relación con tu propia imagen y con la belleza? La industria suele pedirles a las mujeres que permanezcan iguales con el paso del tiempo. ¿Cómo vivís esa presión social? 

Siempre he sido una mujer muy coqueta, pero no soy para nada vanidosa. Sí fui una mujer muy insegura. No fui bulímica ni anoréxica, pero sí me llegué a pasar tres días comiendo limones porque me exigían estar delgada. Yo tenía ataques de ansiedad y comía mucho, entonces tuve muchos problemas porque no estaba preparada para el estereotipo que se exigía en aquel entonces y que todavía se exige. 

Antes del modelaje no era así. Era una niña feliz. Fue una etapa muy buena de mi vida. Iba a danza, a teatro, a cerámica. Era una niña sana. Cuando ingresé en el mundo del modelaje lo pasé muy mal por toda esa presión.  

Gracias a Dios, en el momento en el que me atraviesa el cáncer y las mutilaciones y la pérdida del cabello y profunda delgadez, me miré al espejo y me vi hermosa. En ese momento, la cabeza me hizo clic y entendí que por primera vez en mi vida me estaba viendo a mí, a los 43 años. Estaba viendo la belleza de mi ser.  

A partir de ahí, dejé esa inseguridad y empecé a desprenderme de los mandatos, de las presiones, de los estereotipos. La belleza tiene diferentes formas, diferentes colores, diferentes formas de ser, diversidad… Eso me lo empezó a enseñar el cáncer. Fue el momento en el que la gente peor me vio. Demacrada, raquítica y enferma. Pero yo me sentía verdaderamente hermosa porque empecé a verme yo por primera vez en la vida. Eso es un trabajo continuo. 

Continuamente cambio de estilo por los personajes, pero cuando no estoy trabajando sí me gusta tener las uñas arregladas, las cejitas como me gusta, pero no vivo para cumplir las expectativas de los demás. Hago pilates para cuidarme, no para ‘estar buena’. Construyo salud, con conciencia. 

Vivimos en una época donde la exposición es casi permanente: redes sociales, titulares, opiniones… ¿Cómo manejás la frontera entre la persona pública y la mujer que quiere simplemente vivir su vida? 

Del error nace el acierto. Aprendí. Aprendí a no buscar la aprobación de los demás constantemente. Eso es algo difícil para un actor o una actriz, porque siempre estamos a la expectativa de que nos llamen para un casting, a ganarnos el casting, a que el proyecto funcione, a que el personaje guste, pero si todo eso no sucede la vida continua. También aprendí a no exponer a otras personas, a no exponerme yo. No me gusta estar mostrando en redes sociales mi día a día, mis intimidades, mis vínculos…  

Aprendí a no exponer a mi familia, a la gente con la que me vinculo, aprendí a tener vida privada, a que las redes sociales no son la vida real, a que no somos eso que mostramos. No es que seamos hipócritas, pero esa foto puede ser solo un instante, pero la vida real no es esa. Aprendí a tener una vida privada riquísima e inmensa y publicar algunas cositas en Facebook, aunque todos los días elimino gente.  

Como figura pública, lo utilizo para compartir cosas, y él personal para estar al tanto de los cumpleaños. X lo tengo privado. Ahí solo tengo gente que me interesa leer y que me lean. Instagram es la foto y el medio que utilizo para ayudar, como en el caso de los terremotos de Venezuela, compartiendo los centros de acopio. También publico información sobre los proyectos en los que trabajo. 

Hay algo de esta etapa de tu vida que te haga decir: “antes no lo entendía, pero ahora sí”? 

A creer en mí, a confiar en mí. Mi ansiedad, mi baja autoestima y todo con lo que uno tiene que convivir en esto. Yo estoy a prueba todo el tiempo. Esperando que me digan si quedé para un casting, esperando que me digan si sí o si no. Dicen ‘es muy alta, es muy joven, la queremos de otra manera, es que es argentina o tiene estos rasgos’… Todo el tiempo son ‘nos’ y últimamente lo que estoy trabajando fuertemente es a creer en mí y en todo lo que he hecho en mi profesión en diferentes géneros. 

También a tener paciencia, a confiar en el proceso, y a salir de la zona de le confort. A no esperar resultados diferentes si sigo haciendo lo mismo. 

A veces la fama muestra una versión muy editada de las personas. ¿Qué aspecto de Lorena real te gustaría que la gente recuerde cuando no estés? 

Como una buena persona que intentó evolucionar. 

¿Qué sueño profesional sigue esperando su momento? 

Hacer cine, mucho cine y más series. Trabajar con Almodóvar. 

Qué se viene en el futuro cercano para Lorena Meritano 

Honestamente, no lo sé. No tengo proyectos laborales en este momento. Estoy ingresando en una nueva agencia boutique de actores y actrices que tiene oficina en México y en Colombia y que también maneja proyectos en Europa. Espero trabajar pronto en Colombia y en México. Ojalá se vengan buenos proyectos. Hay reuniones y algunos castings que hice. Estoy en una época de cambios. Ojalá siga construyendo salud. Ojalá, además de trabajar pueda viajar a Argentina a visitar a la familia y veremos. Yo vivo muy apegada al presente.  

Estoy muy bien ahora. Me costó mucho estar bien después de mi proceso y necesito reconectar nuevamente con el disfrute. Quiero volver a estar con alguien, no necesariamente una relación a largo plazo, pero sí volver a conectar, a divertirme más, a disfrutar más. Estoy muy encerrada leyendo, viendo series, muy conmigo. Espero poder trabajar, viajar, divertirme, disfrutar y honrar la vida. 

Créditos:

Maquillaje y peinado: @dsanchezbeauty
Vestuario: @gabrielaMarquezdesigner
Fotos: @photoshaya
Actriz: IG @LorenaMeritanoOficial y TikTok @LorenaMeritanoOficial

Soy Trini Negri, una periodista especializada en artículos Lifestyle Premium. Tras especializarme en Marketing Digital y Periodismo de Moda, quedé fascinada con el mundo del lujo y la exclusividad. Llevo más de 7 años colaborando con diferentes medios de comunicación de Argentina, Estados Unidos, México, Chile y España, creando contenido y ejecutando entrevistas con sentimiento. Siempre busco dar lo mejor de mí para sacar, a su vez, lo mejor de los demás. Visito lugares increíbles para crear artículos únicos. Si quieres saber más sobre mí, ¡solo tienes que buscarme en redes sociales!
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