Hay pocos restaurantes de luxo en los que te sientas tan a gusto como en HAN, un concepto gastronómico centrado en comida coreanacom produtos argentinos. Una sinfonía única, ubicada en la zona Villa Crespo, que une dos países aparentemente alejados con un equilibrio que parece irreal.
Cómo es la experiencia HAN


El paso por HAN es singular desde el primer momento. Su puerta no parece la de un restaurante. Desde fuera, no se ven mesas, platos o sillas, sino un portón negro que parece más la entrada de un depósito que de un espacio gastronómico. Está hecho así a propósito, porque esta es una experiencia exclusiva a la que solo pueden acudir aquellos que cuentan con reserva previa. Llegás y reciben tu abrigo para guardar en un armario. Te espera allá hasta que la velada termine. A partir de ese momento, el tiempo no lo manejás vos, sino los hospedeiro preparados para hacerte vivir una noche única.
La noche se desenvuelve en una larga barra, con una capacidad máxima para 20 personas, donde van llegando los platos elaborados por los cocineros expertos, que se pueden ver desde la misma barra. Mientras esperás tu próximo bocado, atesorando las notas dulces de los vinos que llegan de la mano del somellier, mirás cómo los cocineros preparan con esmero y sigilo cada preparación. Un platillo, un vino, un platillo, un licor de arroz que se deshace en la boca.
O sabores no son los esperados. Tampoco las presentaciones ni el ambiente. La experiencia es una sorpresa tras otra, con maravillas culinarias como un helado de masa madre con aceite de oliva y kinoa, vinos florales frescos y combinaciones dulce-salado que jamás imaginaste.
Dos menús degustación



Pablo Park, chef y propietario de HAN, propone dos menús degustación para saber lo que significa de verdad probar el jantar fino coreano sin salir de Buenos Aires. Bajo una luz tenue y un ambiente que invita a la distensión, el Chef’s Selection Menu permite que degustemos una pincelada del mundo de Park.
Para una experiencia más completa (la más recomendada), está Chef’s Counter Menu, de carácter estacional y evolutivo, que refleja la tradición coreana, con toques contemporáneos e intrínsecamente argentinos. Uno de sus platos más aclamados por la crítica es el Mandu ceremonial, un ravioli coreano de buen tamaño relleno con lengua de vaca al jang-jorim, acompañado por kimchi blanco con batata morada y caldo de frutas.



También hay un menú Counter y Selection de maridaje. La selección de vinos es cuidada, con unas 60 etiquetas entre tintos, blancos, naranjos y espumosos, que conviven con los sabores fermentados y especiados de la cocina coreana.
Al tener un menú que pueda variar con el tiempo, es posible que la segunda visita sea abismalmente diferente a la primera, aunque conservará el toque distinguido y la línea elegante de un restaurante digno de estrella Michelin. Cuando finaliza la noche, te hacen entrega de unos ‘papelitos’ con una letra coreana hecha a mano por una señora coreana, junto al menú de esa noche. Un obsequio singular que te permite llevarte un trocito de la experiencia a casa. Para enmarcar, abrazar y recordar en cada ocasión especial.



Una fusión que tiene todo el sentido para Pablo Park
Muchos se preguntarán cómo llega una propuesta de estas características a Buenos Aires. La respuesta tiene nombre y apellido: Pablo Park. Su propietario y chef, amante del agasajo, tiene raíces coreanas, pero nació en Argentina. Fue por eso que pensó que abrir un restaurante coreano contemporáneo, construido alrededor de una barra íntima y una cocina abierta, sería una buena idea. Y no se equivocó.



Los menús firmados por él exploran la memoria culinaria coreana, a través de ingredientes argentinos, fermentación, fuego, estacionalidad y técnica precisa. No hay fusión. Sí una interpretación personal de la cocina coreana, desde una mirada porteña.
Siendo hijo de padres coreanos, y habiendo nacido en Argentina, la exploración culinaria ha sido parte de su vida desde la cuna. Así, ha estudiado y amado cada ingrediente de ambos países, construyendo un lenguaje propio, que hoy ve la luz en un restaurante que tiene todos los condimentos para estar entre los mejores del mundo.
Hay técnica, pero también contención e historia personal. Preguntas que se hacía de niño hoy encuentran respuesta en platos sofisticados, que revelan más que un sabor distinto.
Cada servicio está pensado para que el comensal se sienta especial. Existe una coreografía milimétricamente diseñada para que los platos lleguen a horario a la mesa, que se limpia después de cada nuevo bocado, y con una explicación personalizada plato a plato.
En todo momento sabés lo que estás comiendo, cómo fue cocinado y, dato no menor, cómo comerlo correctamente. La comida no es parte de la noche, sino la gran protagonista, puesta en escena y propósito. Todo en uno. Como la trama de un libro o la historia que mueve una película. Al mismo tiempo, la velada se siente como un secreto íntimo, donde el ruido no está presente y grabar en la mente los colores de cada plato es la mayor de las preocupaciones. Fermentación, fuego, vinos, hospitalidad. Un ritmo melódico.
Historia



En su casa, en La Plata, la cocina siempre tuvo un lugar especial. Fue así como empezó a ver la cocina como parte de su vida de manera autodidacta, sin saber todavía que quería dedicarse a ella profesionalmente. Disfrutaba combinar sabores. Después, empezó a formarse. Lo hizo entre Buenos Aires y Seúl, trabajando durante varios años en restaurantes de China y Estados Unidos. Luego, se casó y tuvo su primera hija en Corea. Momento en el que decidió volver a la Argentina para instalarse junto a su familia y comenzar a vivir su propio sueño profesional. Comenzó con Kyopo, en Flores, cuando la cocina coreana todavía era un enigma en Buenos Aires.
En diciembre de 2024, llegó HAN y, con él, una nueva forma de entender el jantar fino coreano. La apertura de HAN llevaba en la cabeza de Park desde 2020, pero no era el momento. El destino trajo la pandemia y dilató el tiempo de espera para varios trámites relacionados con la apertura. Sin embargo, los obstáculos no impidieron que HAN viera la luz del Sol y brillara como nunca antes lo había hecho en Buenos Aires un restaurante de estas características.
Un restaurante Estrella Michelin
Desde su apertura al mundo, Park tuvo claro que quería llevar a HAN a lo más alto y eso implicaba que la gente concibiera el restaurante como un referente de la alta cocina coreana en Buenos Aires. No solo lo consiguió, sino que lo hizo en tiempo récord. A cuatro meses de abrir sus puestas ya consiguió una mención entre los recomendados por la guía Michelin y en 2026 se ha coronado con su primera estrella.



Escondido tras una pesada puerta sobre la calle Vera, el salón de HAN impacta desde el primer momento. Lejos de lo que solemos ver en los restaurantes comunes, la atmósfera tiene una luz baja, espacios de techo altísimos y materiales que se combinan de tal manera que parece que siempre han estado ahí. Madera, piedra negra y hormigón. En el centro, una barra en forma de U que permite que el comensal pase a ser el espectador del ‘show’ de los cocineros, cuya concentración te hace confiar en que nada puede salir mal.
El propósito de HAN trasciende el querer mostrarle al comensal lo tradicional de la cocina coreana. La idea es elevarla, mostrarla desde un lugar distinto, desde la subjetividad de una persona que conoce Corea y Argentina, y sus respectivos sabores. Cada plato se ve como un capítulo, un punto de referencia, para contar una historia. Y eso se siente en colores inusuales, sabores inimaginables y una experiencia cinematográfica.
Una propuesta que no busca reproducir una tradición, sino interpretarla. Corea y Argentina se besan sutilmente en una narrativa propio, preciso y profundamente personal.
Todas las imágenes publicadas en este artículo corresponden al establecimiento nombrado. Las hemos sacado de su web, redes sociales o directamente de contenido tomado por el equipo de TRN Magazine durante su visita.
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