Felipe Barbetti, actor de Netflix: “El oficio es incierto, pero uno no puede desaparecer en medio de esa incertidumbre”  

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Fuente: Netflix

Lo has visto en Netflix dando vida a Samuel en Simplemente Alicia y seguro que también lo has visto generando contenido en redes sociales. Sin embargo, todavía te queda mucho por conocer sobre Felipe Barbetti, un joven actor oriundo del Valle del Cauca (Colombia) con ganas de comerse el mundo, pero con los pies bien sobre la tierra. Egresado de la Academia Estudio de Actores y de la Licenciatura en Arte Dramático de la Universidad del Valle, Felipe Barbetti ha participado en varios montajes destacados del Departamento de Artes Escénicas.  

Durante el tiempo que pasó en la Licenciatura en Arte Dramático de la Universidad del Valle, fue monitor de base en el Área de movimiento corporal y formó parte del equipo de Investigación y exploración 16 Lecciones Inéditas de Mijaíl Chejov en el Laboratorio Escénico Univalle, dirigido por Alejandro González Puche y Ma Zheng Hong en el año 2013. También ha estado al frente de múltiples talleres artísticos para jóvenes en la ciudad de Cali y se ha desenvuelto como docente en colegios de la misma ciudad. Experiencia que ha complementado con su participación en montajes teatrales como La Estupidez, dirección de Juan Carlos Osorio, El Maestro y Margarita, dirección de Ma Zheng Hong, Pedro de Urdemalas, dirección de Alejandro González Puche y en diversas producciones infantiles con el Colectivo Teatral Stand-Arte.  

En el ámbito audiovisual ha estado presente en series y producciones para plataformas y cadenas prestigiosas como Netflix, Prime, y RCN Televisión, formando parte de títulos recientes como Las de siempre, Rigo, Ana de Nadie, La venganza de Analía II y Simplemente Alicia. Su faceta como actor sorprende tanto como su versatilidad, con habilidades que elevan su perfil como VoiceOver, baile, Mimo corporal dramático y acrobacia. Tiene otra pasión más íntima y personal: la fotografía, otra manera de encarnar historias desde su mirada interpretativa.

Angélica Marín 

En una entrevista a corazón abierto con TRN MagazineFelipe Barbetti nos revela cómo ha sido el paso a paso de su carrera, desde lo más aplaudido hasta lo más difícil de superar. Mostrando las dos caras de la moneda, expone su historia de vida, sus anhelos más profundos y sus opiniones sobre la industria audiovisual. 

TRN: Existen muchas profesiones. Hoy en día podemos ser lo que queramos. ¿Por qué la actuación?  

FB: La actuación me permite habitar otras vidas y acercarme a otras formas de sentir, de pensar y de existir. Y creo que justamente ahí ocurre algo que para mí es profundamente especial: mientras intentas comprender emocionalmente a otros personajes, también terminas descubriendo partes de ti mismo que quizás aún no conocías. 

Siempre me ha interesado particularmente la complejidad emocional del ser humano: sus silencios, las contradicciones, y esas miradas que parecen revelarte mucho cuando, en realidad, te callan todo. Creo que mi conexión con este oficio nace justamente ahí, en la necesidad de explorar aquello que muchas veces las personas sienten, pero no saben cómo expresar. 

Por eso, cada vez que tengo el privilegio de habitar un nuevo personaje, lo agradezco profundamente. Porque, más allá de lo apasionante que resulta ese viaje creativo, también me ha permitido descubrir la enorme complejidad emocional que puede existir detrás de una persona. Y mientras exista la posibilidad de seguir descubriendo algo de mí mismo a través de otras formas de habitar y comprender lo humano, creo que este oficio continuará teniendo sentido para mí. 

“Mientras exista la posibilidad de seguir descubriendo algo de mí mismo a través de otras formas de habitar y comprender lo humano, creo que este oficio continuará teniendo sentido para mí”

Kleider Tarazona 

¿En qué momento sentiste qué querías dedicarte al mundo de la actuación y qué fue lo más difícil de dar ese primer paso? 

Creo que mi acercamiento al mundo artístico comenzó mucho antes de que pudiera entenderlo conscientemente. Por parte de mi madre crecí en un entorno donde la sensibilidad hacia distintas manifestaciones artísticas siempre estuvo presente. 

Recuerdo admirar profundamente los cuadros que pintaba una de mis tías, su sensibilidad para el diseño de interiores, y cómo otras dos encontraban formas de expresarse a través de la poesía, la culinaria, la jardinería o las manualidades. Y, de una u otra manera, todas me acercaban a esos lenguajes creativos y me permitían explorarlos cuando las visitaba. 

Aunque nunca hubo actores o actrices en mi familia, recuerdo que desde niño disfrutaba muchísimo imitar personas: su corporalidad, sus voces, sus gestos. Lo hacía sobre todo en reuniones familiares, casi como un juego, y todos se divertían mucho con eso. Viéndolo ahora, creo que ahí ya existía un primer indicio de algo que todavía no sabía nombrar: esa fascinación por la representación y por la posibilidad de habitar a otros. 

Pero la verdad es que durante mucho tiempo no tuve claro que quisiera dedicarme a la actuación. De hecho, mi idea era irme por el mundo de los negocios, las finanzas o el mundo de la informática. Nunca crecí con la certeza de “quiero ser actor”. Y justamente por eso, puedo hablarte de ese momento que marcó un antes y un después para mí. 

Poco antes de graduarme del colegio, llegó una profesora de Literatura que nos propuso escribir y montar una obra de teatro. Ahí tuve la oportunidad de interpretar un personaje que se movía entre el drama y la comedia, dentro de una historia con un enfoque pedagógico. 

Y recuerdo profundamente lo que ocurrió cuando presentamos esa obra: ver cómo las personas reaccionaban emocionalmente a los diálogos, cómo se identificaban con los temas, cómo repetían frases de mi personaje, imitaban su forma de caminar o su resonador y se reían a más no poder… me generó algo que, hasta el día de hoy, no podría describir completamente. 

Pero si tuviera que resumir lo que sentí al terminar esa función, sería algo así: 

“No sé qué acabo de experimentar a través de este personaje, pero esto emocionó a muchísima gente… y yo quiero seguir haciendo más de eso”. 

Después de vivir esa experiencia, algo hizo click en mí, estoy seguro. No tenía completamente claro qué significaba todavía, ni si realmente la actuación iba a convertirse en mi camino, pero sí sentí que algo se había despertado. Y curiosamente, el último día de clases, esa profesora me dijo algo que terminó quedándose conmigo. Lo recuerdo como si hubiese sido ayer. Yo le había hablado de mi intención de estudiar algo relacionado con finanzas o negocios, y ella me respondió: 

“Yo creo que tu mundo pertenece más a lo artístico. Piénsalo… ahí te dejo esa inquietud.”. Abracé esas palabras y nos despedimos. Y algo muy bonito es que muchos años después —creo que alrededor de 16 años más tarde— tuve la fortuna de volver a encontrarla por casualidad en la calle. La reconocí a la distancia y literalmente corrí para saludarla y agradecerle por esas palabras. Creo que necesitaba que supiera lo importantes que habían sido para mí. 

Porque, viéndolo en retrospectiva, siento que esa fue la primera vez que alguien puso en palabras algo que yo apenas empezaba a intuir dentro de mí. Afortunadamente, dar el primer paso no fue difícil, porque siempre tuve el apoyo de mi familia. Apenas terminé el colegio comencé a buscar escuelas de teatro, televisión y cine en Cali, y así llegaron mis primeros acercamientos al oficio, antes de iniciar posteriormente mi formación profesional como Licenciado en Arte Dramático en La Universidad del Valle.

Muchas veces desde afuera se ve el resultado, pero no los rechazos. ¿Recuerdas algún momento donde pensaste “esto no está funcionando” y cómo lograste seguir? ¿Cuál fue el fracaso profesional que más te marcó y qué aprendiste de ese momento? 

¡Con el tiempo he aprendido a reconciliarme con los “no” detrás de cada audición! Y digo reconciliarme porque son golpes emocionales que a veces sacuden fuerte. Cada rechazo hiere tu ego, tus expectativas e incluso puede hacerte cuestionar profundamente tu trabajo y tu lugar dentro de esta industria.  

Así que entendí que tenía dos opciones: permitir que cada audición definiera mi valor, o empezar a vivir esos espacios de casting presenciales o self-tape como una oportunidad para explorar, aprender y seguir indagando en mi oficio. Poco a poco también he ido entendiendo con más claridad que esos “rechazos” no son, y nunca serán, algo personal. 

Detrás de una decisión intervienen demasiados factores: miradas creativas, necesidades del proyecto, tiempos, perfiles y dinámicas que muchas veces van mucho más allá de tu talento o de tu trabajo como intérprete. Comprender eso —sobre todo en momentos donde pueden pasar largos periodos sin que llegue un proyecto— ha sido profundamente liberador para mí. Porque como actores no podemos asociar un “no” con nuestro valor como artistas o como personas. Tal vez ahí inicia otro camino: cuando descentralizas la actuación como eje principal y descubres que existen muchas formas de seguir siendo creativo y vivir del arte. 

Y asumirlo de esa manera me ha permitido respetar más mi proceso, mi oficio y también construir una relación mucho más amorosa conmigo mismo dentro de una profesión donde, a veces, es muy fácil olvidar eso. 

Ahora, pensando en ese “fracaso” profesional que más me ha marcado, creo que en realidad no lo relaciono con un proyecto puntual, sino con ciertas versiones de mí mismo que, a veces, olvidan todo esto que te acabo de decir. Versiones de Felipe que permiten que las largas intermitencias entre un proyecto y otro lo sacudan emocionalmente al punto de perder claridad sobre su propio valor y sobre todas las otras maneras en las que también puede poner sus talentos al servicio de los demás.  

Creo que ese ha sido uno de los aprendizajes más bonitos para mí: entender que no puedo permitir que aquello que está fuera de mi control termine definiendo mi estabilidad emocional o mi manera de percibirme. Porque el oficio es incierto, sí, pero uno no puede dejarse desaparecer a sí mismo en medio de esa incertidumbre. ¡Así lo pienso un poco! 

“El oficio es incierto, sí, pero uno no puede dejarse desaparecer a sí mismo en medio de esa incertidumbre”  

Angélica Marín

La industria está plagada de comparaciones constantes, expectativas ajenas y frustración. ¿Cómo sobrellevas este contexto?  

Uff… Creo que las redes sociales han intensificado muchísimo ese fenómeno, partamos de ahí. Vivimos en una época donde constantemente estamos expuestos a versiones “editadas de la vida de los demás, y eso inevitablemente distorsiona nuestra percepción sobre nuestro propio valor. Quiero decir, sacar conclusiones descontextualizadas acerca del “éxito del actor” por fragmentos de su realidad puesta en un post – que son solo una mínima parte de esa realidad-. Entrar en ello es “comparar nuestro detrás de cámara con el momento más brillante de otra persona”. 

No puedo negarte que esos momentos de comparación existen; yo los he vivido. Y creo que están muy ligados a lo que hablábamos antes: esos periodos de incertidumbre o de espera donde uno empieza a cuestionarse demasiado. Así que lo que hago es un ejercicio mucho más consciente conmigo mismo.  

Cuando siento que mi mente quiere llevarme hacia escenarios poco sanos, trato de cambiar el enfoque. Si voy a mirar el proceso de otros, prefiero hacerlo desde la inspiración y no desde la carencia. Porque, además, estando dentro de esta industria, sé perfectamente todos los sacrificios, frustraciones y procesos invisibles que muchas veces existen detrás de un logro que desde afuera parece “instantáneo”. Entonces, más que compararme, intento admirar y celebrar esos caminos. ¡Soy feliz si veo que un amigo sube un post embarcado en su proyecto! ¡Conozco el camino así que, qué chimb.! ¡Lo estamos logrando, como colegas, como industria y esos son motivos de orgullo! 

Creo que al final es entender que cada persona tiene tiempos, aprendizajes y recorridos completamente distintos. A fin de cuentas, construir una carrera artística sólida requiere mucho más que visibilidad momentánea; requiere trabajo constante, profundidad, paciencia y también una conexión muy honesta con aquello que realmente querés crear. 

Interpretar a Samuel en Simplemente Alicia te puso frente a una audiencia internacional, con una visibilidad muy amplia. ¿Sentiste que ese proyecto marcó un antes y un después en tu carrera? ¿Qué cambió en ti o en tu vida después de esa serie? 

Sin duda alguna ha marcado un antes y un después en mí. No todos los días llega a tus manos la posibilidad de habitar un personaje escrito con tanta filigrana como Samuel. ¡Ha sido un regalo precioso que la vida me entregó! Y lo agradezco constantemente. Ahora ni hablar de todo el universo de personas que me permitieron que ese personaje y su universo floreciera de la manera tan positiva como ocurrió.  

Hablándote de manera más puntual y honesta. Samuel, llegó para confrontarme, para sacarme de la zona de confort y en especial, para permitirme recuperar mi sentido en este oficio, mi lugar, que parecía se me escapaba. Samuel llegó para devolverme la confianza. 

Un mes antes de que mi manager me llamase a darme la gran noticia dije: “yo creo que no vale la pena, seguir depositando tanta energía en esta larga espera”. Sentí que había perdido esa fortaleza que tanto había cultivado. Estaba pasando por un momento particular en mi vida, y la situación de que cada vez era más lejana la oportunidad de estar en un proyecto hizo que por primera vez, pensara en ir en otra dirección, camino…y ¡Bum!, llega Simplemente Alicia como un hermoso regalo de Dios y nuevamente la ilusión de hacer lo que tanto amo me tocaba la puerta. 

¿Qué cambió en mí?… Bueno, cada personaje que tenemos la posibilidad de interpretar nos moldea desde dentro y eso hizo Samuel, me permitió ir a otros lugares para empatizar más con la condición humana, con las decisiones, con las ideas, con el perdón, con la duda, con el arrepentimiento y con la idea que tenemos del amor.  

Y finalmente podría decirte que esa oportunidad me acercó a las personas, a la audiencia, cosas que antes de este proceso no había sucedido o al menos no de esa forma. Recibí mensajes de personas de países tanto de LATAM como fuera, y varias personas se abrieron para contarme sus experiencias de vida, cosas íntimas, situaciones a veces dolorosas, pero que me reconfortaba, porque en esos mensajes me compartían que el Universo de Samuel, había sido un espejo, para sanar y con eso me quedo.  

Hicimos un buen trabajo en esta producción, cada uno desde su universo. Esta historia trascendió, no era una historia local, bogotana, latinoamericana, era una historia con todos los ingredientes universales que hacen que tus fibras se remuevan, y salgas un poquito más humano después de verla. ¡Al menos con más preguntas, sobre el amor, la forma de relacionarnos en pareja, la feminidad, las etiquetas sociales y especialmente, la amistad! 

Kleider Tarazona 

Cuéntanos un poco sobre Felipe Feel Filmmaker, tu proyecto personal. Vemos que haces fotografías muy características, donde predominan los colores blanco y negro y existe un trasfondo, una historia tras la imagen, más allá de las poses. 

¡La fotografía, otro de mis grandes amores! Me estás llevando por lugares y temas de los que disfruto tanto hablar…  

Siempre ha existido una fascinación en mí por capturar los instantes, por tratar de registrar y documentar parte de lo que esté viviendo en ese momento específico de mi vida. Así no sea para compartir, y tal vez luego para borrarlo. (No recuerdo un momento particular, en que ese interés apareció en mi vida).  

Solo sé que siempre lo he hecho porque para mí es una posibilidad hermosa la de “ver dos veces”, y ese poder lo tiene la fotografía, te lleva nuevamente a re-visitar el lugar, a re-vivir nuevamente ese instante congelado lleno de mil significados que escaparon a ti, mientras disfrutas “otro momento” de la misma experiencia.  

Así pienso que este proyecto comenzó a gestarse desde esos lugares, y desde esa posibilidad que me permitía, especialmente fotografiando lo que giraba en torno a mis espacios familiares y en relación a la naturaleza. 

En la universidad, me encuentro con la fotografía desde otro lugar, me nutría desde la fotografía para investigar sobre la época en la que trabajábamos un autor en especial y luego  para encontrar referentes sobre los personajes que interpretaba -sino era a través del cine era a través de la fotografía- y en esa búsqueda recuerdo que empiezo a encontrarme con todo un universo desconocido de fotógrafos y fotógrafas con miradas diversas, desde el fotoperiodismo, la fotografía documental, la fotografía de moda, hasta el retrato.  

Comencé a encontrarme con la escena norteamericana, europea y latinoamericana y eso fue Bum! Cartier Bresson, Sebastião Salgado, más tarde Diane Arbus, Eliot Erwitt Rober Capa, Yousuf Karsh etc.; mejor dicho, una avalancha de estilos, miradas autorales y narrativas que eran completamente desconocidas para mí.  

Felipe Feel Filmmaker nació desde un lugar muy intuitivo y artesanal. Todo comenzó haciendo retratos con celular, -literalmente era lo primero que tenía a mano- Me hubiera encantado heredar un par de cámaras que existían en mi familia, pero eso ocurrió muchos años después. Así que empecé creando con lo que tenía y fotografiando a las personas más cercanas a mí: mi hermana, mis amigos y todo aquel que se dejara retratar mientras yo aprendía. 

Pero creo que fue realmente durante la pandemia del Covid-19 cuando empecé a identificar una línea visual y emocional mucho más clara sobre lo que quería explorar con la fotografía. 

Y ahí mi novia fue fundamental. Ella ama que le tome fotos, así que, de alguna manera, tenía una modelo disponible 24/7… ¡estaba ganado! ¡Estoy ganado! Gracias a esa complicidad pude practicar muchísimo mientras investigaba, veía referentes e intentaba entender el lenguaje fotográfico desde la experimentación. Diseñaba esquemas de luz muy rudimentarios, casi artesanales, improvisamos pequeños “estudios” donde vivíamos e intentábamos crear nuestras propias fotografías editoriales. Recuerdo esa etapa con muchísimo cariño porque todo nacía desde la curiosidad y las ganas genuinas de crear. 

Poco a poco empecé a descubrir una conexión muy fuerte con la fotografía en blanco y negro, el retrato, el glamour y la fotografía boudoir, especialmente. Me interesaba muchísimo explorar la sensualidad y la feminidad desde distintos lugares, quizás porque siempre he sentido una fascinación por la energía femenina y por la complejidad emocional que habita en ese universo. 

Entonces, cuando finalmente puedo hacerme a mi primera cámara —una Fujifilm XT-1— ya tenía mucho más claro el tipo de lenguaje visual que quería seguir explorando. Empecé a desarrollar propuestas más personales y a contactar amigas que quisieran participar en esas sesiones. Y algo que me interesaba especialmente era trabajar con mujeres que no pertenecieran necesariamente al mundo del modelaje, porque quería descubrir cómo aprender a dirigir a alguien desde un lugar más orgánico, lejos de poses demasiado aprendidas o rígidas y qué claro era un universo cero cercano para mí, pero que me interesaba mucho descubrir mi propio lenguaje para abordar estos procesos. 

Ahí también comenzaron muchas preguntas que terminaron ayudándome a construir mi mirada: ¿cómo fotografiar con luz natural?, ¿cómo generar intimidad y confianza frente a la cámara?, ¿cómo encontrar verdad en alguien que no necesariamente sabe posar?, ¿cómo construir atmósferas emocionales desde recursos muy simples? Etc. 

Más adelante tuve la oportunidad de acercarme a la fotografía de calle, y eso abrió un universo completamente distinto y nuevo para mí. La calle me enseñó otras dinámicas: la intuición, la observación, el instante, la imperfección, lo impredecible. Y creo que, de alguna manera, empecé a unir esos dos mundos dentro de mi trabajo: la sensibilidad del retrato más construido con la honestidad y espontaneidad que existe en la calle. 

Hoy sigo trabajando y desarrollando el proyecto desde un lugar mucho más consciente y personal. Más que solamente tomar fotografías, me interesa construir e indagar en imágenes con identidad, atmósfera, emoción y una narrativa detrás, ¡Sigo en la búsqueda! De ese estilo, de esa identidad, de esa estética, de ese lenguaje con sello muy FSFM By FB. 

¿Qué versión de Felipe tuvo que quedar atrás para convertirte en la persona y profesional que sos hoy?  

¡Sin duda la versión de no atreverme a vivir o hacer las cosas que quiero, a tener todo bajo control! Esa versión tuvo que quedarse atrás. ¡Han aparecido cosas muy bellas, cada vez que me doy la libertad de saltar al vacío y confiar! Hoy intento construir mi camino desde un lugar más libre, más consciente y mucho más conectado con lo que realmente me mueve. 

Angélica Marín

¿En qué estás trabajando hoy? (Lo que nos puedas adelantar) 

Un pedacito de cada día lo dedico a trabajar en mí. A conocerme mejor, y ahí uffff, ahí se me va una gran parte, mejor dicho, eso es trabajo hasta el último día en esta tierra. Pero elijo este espacio porque me ha parecido sumamente enriquecedor regalarme tiempo de verdad, para conocerme más consciente desde otros lugares, el lugar qué ocupo como hijo, como novio, como actor, como amigo, como artista, etc.…a eso dedico gran parte de mis horas a nivel personal, y ¡es un trabajazo te digo! ¡O bueno, no sé si llamarlo “trabajo”, porque no me cansa! 

En el ámbito profesional continúo desarrollando y consolidando desde diferentes espacios creativos mi proyecto con Felipe Skill FilmMaker. Trabajo en un emprendimiento con mi novia y seguimos consolidándolo, y por supuesto continuo en el ejercicio de casting, presentando audiciones. Esperemos que nos traiga el Universo para adelantarte un poquito.  

Cuál es ese sueño o sueños que todavía te quedan por cumplir.  

Quiero viajar mucho. Sueño con vivir pequeñas etapas de mi vida en distintos países, conectar con otras culturas y retratar artistas, modelos y personas que habitan universos completamente distintos al mío. Creo que una parte muy importante de mis sueños tiene que ver con eso: moverme, descubrir, crear y seguir encontrándome con la vida desde distintos lugares. 

Si mañana todo desapareciera (los proyectos, la visibilidad, los seguidores), ¿qué parte de ti sabés que nadie te puede quitar?  

La capacidad que tengo para robarle una sonrisa a la vida cuando menos se lo espera. 

La certeza de que he aprendido a reconocer pequeños instantes de felicidad en lugares donde antes quizás no sabía mirar. Mi forma de conectar con las personas y con la vida. Mi sensibilidad, esa manera que tengo de emocionarme con las cosas simples y de encontrar sentido a lo que no se ve tan fácilmente. Y creo que también… mi capacidad de asombro. Mientras no pierda eso, siento que siempre habrá algo dentro de mí que permanecerá intacto. ¿Era solo una parte?  

Soy Trini Negri, una periodista especializada en artículos Lifestyle Premium. Tras especializarme en Marketing Digital y Periodismo de Moda, quedé fascinada con el mundo del lujo y la exclusividad. Llevo más de 7 años colaborando con diferentes medios de comunicación de Argentina, Estados Unidos, México, Chile y España, creando contenido y ejecutando entrevistas con sentimiento. Siempre busco dar lo mejor de mí para sacar, a su vez, lo mejor de los demás. Visito lugares increíbles para crear artículos únicos. Si quieres saber más sobre mí, ¡solo tienes que buscarme en redes sociales!
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